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Piedra sobre piedra para levantar los muros de la historia



Los Millares, antiguo asentamiento que da nombre a toda una cultura de la Edad del Cobre. Un asentamiento que cuando visitas sientes la importancia que debió tener en aquella época. Un lugar donde hombres y mujeres durante generaciones vivieron y se aprovecharon de los recursos que el entorno les ofrecía. Cuesta creer cuando ves el asentamiento hoy día, que el lugar fuese un auténtico vergel con un Andarax pletórico y navegable con bosques de ribera y donde el encinar mediterráneo sea apoderaba del paisaje serrano. De aquella época poco queda ya, un cauce prácticamente seco durante todo el año, unas sierras despobladas de vegetación arbórea y el antiguo encinar relegado a las más altas cumbres de la Sierra Alhamilla.
Cuando visitas este lugar y ves la ciudad y sus defensas te vienen a la cabezas ciertas preguntas:
¿de qué se defendían?
¿quienes podían ser sus enemigos?
¿defendían algo más que la vida de sus habitantes en ese asentamiento?
Unas defensas tan poderosas y tan bien diseñadas debían tener un sentido y conociendo la época en la que se desarrollaron uno no ve el motivo de tan sofisticado sistema. Pero igual se me escapa algo, yo no estaba allí.
Este lugar tiene algo especial y ver esas piedras amontonadas dando lugar a muros de metros de altura y espesor, tiene la capacidad, para quien sea capaz de imaginar, para llevarte a la época y ver lo que esas piedras ahora en el suelo una vez fueron.

Sobre piedra vinieron a construir.
Piedra sobre piedra colocaron para levantar aquellos muros.
De la piedra sacaban el valioso cobre.
Para dormir entre piedras por la noche.
Piedras eternas que solamente el tiempo es capad de deshacer
Piedras perdidas en el tiempo para contar su historia
Piedras que vieron y que ahora ansían contar al viajero
Piedras para construir la historia de un pueblo



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